Vengo de un linaje de mujeres con un corazón enorme.
Mujeres amables,
sensibles,
generosas,
alegres,
entregadas a los suyos.
Mujeres que aman con el alma, pero que también, por falta de amor propio, respeto y confianza en ellas mismas, aceptaron menos de lo que merecían.
Callaron.
No se dieron su lugar.
Vivieron muy pendientes del “qué dirán”.
Esperaban recibir ese amor, respeto y valoración que ellas mismas no se daban.
Desde pequeña observé primero esta situación en casa:
en silencio,
con lágrimas,
tristeza y
rabia.
Con los años entendí que no era algo puntual, sino un patrón de mi linaje femenino.
"La armadura de guerrera"
De adolescente me juré que a mí no me pasaría.
Que sería una mujer independiente,
que no dependería de nadie,
de ningún hombre.
Sin darme cuenta, esa promesa se volvió una armadura.
Un traje de guerrera.
Una guerrera que defendía su opinión.
Que se daba su lugar a capa y espada.
Desarrollé el arte de camuflar mi sensibilidad,
de esconder mi vulnerabilidad para no mostrar debilidad.
Me creí fuerte porque no me dejaba pisotear.
Pero seguía repitiendo la misma historia:
no confiar en mí,
no respetarme,
no sentirme suficiente.
El patrón seguía vivo. Solo había cambiado de forma.
Se reflejaba en la relación con mi cuerpo y cómo me hablaba,
en los atracones de comida para calmarme,
en hacerme chiquita en el trabajo por inseguridad,
en mi libido por los suelos por mi agotamiento mental,
en cómo me paralizaba y procrastinaba en mi emprendimiento.
Incluso en la vergüenza que sentía en la intimidad y al abrirme emocionalmente con mi pareja.
“Con el tiempo entendí que no era solo mi historia.
Era la historia de muchas mujeres que confundimos fortaleza con dureza, independencia con desconexión, éxito con agotamiento.”
En el camino de encontrarme a mi misma...
…me certifiqué como Coach de vida con la intención de ayudar a otras mujeres a elevar su confianza, su amor propio y vivir con plenitud.
Pero, en realidad, a quien estaba ayudando verdaderamente era a mí misma.
El coaching me permitió entender mucho sobre mí, pero algo me faltaba.
Sabía muchas cosas, pero no lograba sentirlas. Y sin sentirlo, nada cambiaba de verdad.
Del saber al sentir
Ahí entendí lo que hoy es el centro de mi trabajo: no basta analizar y reflexionar, con «darte cuenta».
El cambio real llega cuando integras integras
mente,
cuerpo,
emociones y
energía.
Esa curiosidad y hambre por más me llevó a especializarme en Programación Neurolingüística, y explorar otras herramientas como el breathwork, la meditación, el mindfulness, la neurociencia que fui incorporando y se convirtieron en mis aliadas.
Y con todo ello di forma a mi trabajo con El Mapa Corporal: Un recorrido por tu cuerpo —tu respiración, tu postura, tu fisiología y las sensaciones que aparecen— para identificar y moldear la manera como piensas y sientes.
Volver a Ti es un camino que recorres integrando la mente con Tu Mapa Corporal
Hoy
Hoy entiendo que mi camino comenzó mucho antes:
El día en que mi alma eligió nacer un 8 de marzo,
en esta familia,
con esta historia.
Para crecer a través de mis propias experiencias.
Para la evolución de mi alma.
Y convertir todo esto en medicina para otras mujeres.
Hoy acompaño a mujeres que, como yo, se perdieron a sí mismas en algún momento de su camino y desean volver a ellas.
Que anhela volver a su esencia, recuperar esa chispa y vivir en coherencia con quién es.
Y si estás lista para recordarla…
quédate. Aquí comienzas a Volver a Ti.
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