Vengo de un linaje de mujeres con un corazón enorme, amables… pero que por falta de amor propio aceptaron menos de lo que se merecían.
Me certifiqué como coach de vida con la intención de ayudar a otras mujeres a elevar su confianza, su amor propio y vivir con plenitud.
Me especialicé en programación neurolingüística. Y exploré el breathwork, la meditación, el mindfulness y la neurociencia, entre otras herramientas que fui incorporando.
Con todo este bagaje, trabajo con el mapa corporal: una práctica donde el cuerpo muestra lo que la mente no logra resolver.